domingo, 26 de abril de 2009

Otoño interior.


Espero. Montevideo se me antoja melancólica. Siempre me pareció algo así como un ama de casa aburrida. Una mujer inteligente y bella, pero melancólica. Nostálgica de quién sabe que tiempo memoriales y distantes. De quién sabe que otoños. Porque acá siempre es otoño. Y hoy más. Hoy que las horas y la gente pasan. Hoy tengo esa imagen tuya grabada en la retina. La gente en la parada, el ruido y el silencio, el polvo y las sombras, las baldosas. A veces lo quiero. Sus caprichos se asemejan a los míos. Sus colores también. Grises. Adentro mío también es otoño.

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