lunes, 8 de diciembre de 2008


Oniris no duerme. Por ende, no sueña.
Luces de colores y humo azul. Sólo ella en medio de mil esferas.
Detalles. Busca perfección. Se burla del idiota que la condenó a la no existencia.
Ella sabe que es capaz de encontrarla. Y está ahí, entre los detalles. Los párpados rebeldes y pesados caen, y ella se aferra con más fervor a su búsqueda, ahí está, puede sentirlo.
Dentro de aquel universo de imperfectos puede ver y palpar la claridad densa, espesa, de eso tan creiblemente perfecto.
Oniris sonríe, pobre idiota, vuelve a pensar.
Eleva su mano, la toca.
Y despierta.

1 comentario:

13 dijo...

muy bueno esto que acabo de leer!!!

te mando un besoo!!!

(mirate mis links)